
El día era de alguna fecha algo extraña dado a que sucedió en un viernes 13, irónico no se supone que aquel día quedo marcado como el verdadero día de mala fortuna, día en el cual no tenias que provocar o hacer nada comprometedor, pero como siempre jugando en contra de las reglas me dedique a abordar ese difícil lugar, del cual mi alma y mi cuerpo habían sido exiliado ya hace bastante tiempo atrás, y que creí jamás volver a llegar a tal lugar fascinante para mi vida y a la vez tentador para mi cuerpo.
Empezó todo como una dulce y tranquila caminata hacia un rumbo sin destino predestinado, pero con un gran final que el espectador en este caso mi ser jamás vio venir, pero como siempre su corazón se encontraba abierto a toda experiencia satisfactoria como también a desilusionarse de una vez por todas. Llegando a un lugar rodeado de naturaleza extrema al igual, que personas que por ese lugar deambulaban arrancando de la rutina maldita, con un día tan agradable que hacia que el momento que lentamente se aproximaba fuera tan espectacular e incluso mejor de los que ya había cumplido en mis sueños tan agradablemente con esa persona tan especial, sentados en una banca que reposaba junto a restos de fósiles ya en su descanso eterno, y con una pileta que arrojaba agua a chorros que tan solo faltaban algunos animales mas para creerme en el paraíso junto con mi doncella. Discutiendo sobre rutinas, averiguando como fue el pasado de el otro, y dando vueltas en palabras pasadas que nos provocaron algún dolor mutuo a ambos, en aquel momento mi encuentro no lo predije ni lo planee, tenia un encuentro con un ser con el cual compartía mis penas de amor que me provocaba el ángel con el cual me encontraba, que sin pensarlo me sentía secuestrado por su presencia o mas bien no decidía alejarme nunca jamás de ella, abrumado por la hora del encuentro que tenia que presenciar con aquel ser, llegaban ocasiones que mi percepción del tiempo, junto a ella, se me perdía y deseaba estar eternamente en ese dulce lugar, que se convirtió en mi sitio que lograba mis sueños se volviesen realidad.
Sentada entre mis piernas descansaba su calido cuerpo, su cabellera negra cubría mi rostro el cual solo quería estar cerca de su hombro o tan solo rozarlo, sus manos entrelazadas con las mías sudaban emoción o simplemente el calor coludía ya ese insaciable momento que supuse eterno, el aire que respiraba era el mismo que el que yo quería respirara junto a ella, solo un momento vacile en acariciarla pero me deje y tan solo me entregue al momento, el tiempo pasaba y yo inquieto de momento sabia que tenia que marcharme de ese lugar pero mis pies no querían alejarse de el centro de tu orbita, me quedaría pegado al suelo si así lo quisieses pero algo en mi mente decía que huyera y no me entregara a la situación, pero mi mente no entendía lo que mi corazón en ese momento sentía, era tan fuerte el dolor en mi pecho que de momentos sufrí con un gran miedo al darme cuenta que en cualquier momento mi corazón se arrancaría de mi cuerpo y terminara en sus manos, luego como si quisiéramos estar en un lugar mas cómodo para concretar la visita al paraíso, huimos al regazo de un frondoso mantel de pasto que soportaría el peso de dos cuerpos sentados en el, o mas bien, recostados en el, me di lugar en el gran espectáculo que exhibías ese día, el maravilloso espectáculo de apreciar tu belleza con la luz del sol que nos iluminaba y se convertía en testigo de lo que pronto ahí acontecería.
El juego, todo empezó con un calido juego en el cual te aprisionaba las manos con las mías y me inclinaba hasta llegar al tope en el cual me acerba mas y mas a tus labios los cuales extrañaba de antaño, mi primer intento fue fallido pero que mas daría lograr otro, si me sentía nuevamente rechazado yo se que mi ímpetu de seguir en ese momento no cesaría hasta recobrar lo que alguna vez fue mió, hasta alcanzar tus labios mi alma dio una señal de vida, la cual me dio un rápido y agitado latido a mi corazón frágil, retomamos el aire y alejaste tu rostro del mió, sentí como si tu rechazo, a la vez o mejor dicho en vez de entristecerme me alegraba por haberme devuelto el resto de mi vida que te llevaste al momento de nuestro importuno desaire lejano, te levantaste y me observaste yo con recelo no hacia nada mas que apreciar tus labios contando los segundo en los cuales podía caer y hacerlos míos nuevamente, tus aire sonaba extraño y supuse o mas bien supe por que, no sabias si negarme o aceptarme en aquel momento.
Empezó todo como una dulce y tranquila caminata hacia un rumbo sin destino predestinado, pero con un gran final que el espectador en este caso mi ser jamás vio venir, pero como siempre su corazón se encontraba abierto a toda experiencia satisfactoria como también a desilusionarse de una vez por todas. Llegando a un lugar rodeado de naturaleza extrema al igual, que personas que por ese lugar deambulaban arrancando de la rutina maldita, con un día tan agradable que hacia que el momento que lentamente se aproximaba fuera tan espectacular e incluso mejor de los que ya había cumplido en mis sueños tan agradablemente con esa persona tan especial, sentados en una banca que reposaba junto a restos de fósiles ya en su descanso eterno, y con una pileta que arrojaba agua a chorros que tan solo faltaban algunos animales mas para creerme en el paraíso junto con mi doncella. Discutiendo sobre rutinas, averiguando como fue el pasado de el otro, y dando vueltas en palabras pasadas que nos provocaron algún dolor mutuo a ambos, en aquel momento mi encuentro no lo predije ni lo planee, tenia un encuentro con un ser con el cual compartía mis penas de amor que me provocaba el ángel con el cual me encontraba, que sin pensarlo me sentía secuestrado por su presencia o mas bien no decidía alejarme nunca jamás de ella, abrumado por la hora del encuentro que tenia que presenciar con aquel ser, llegaban ocasiones que mi percepción del tiempo, junto a ella, se me perdía y deseaba estar eternamente en ese dulce lugar, que se convirtió en mi sitio que lograba mis sueños se volviesen realidad.
Sentada entre mis piernas descansaba su calido cuerpo, su cabellera negra cubría mi rostro el cual solo quería estar cerca de su hombro o tan solo rozarlo, sus manos entrelazadas con las mías sudaban emoción o simplemente el calor coludía ya ese insaciable momento que supuse eterno, el aire que respiraba era el mismo que el que yo quería respirara junto a ella, solo un momento vacile en acariciarla pero me deje y tan solo me entregue al momento, el tiempo pasaba y yo inquieto de momento sabia que tenia que marcharme de ese lugar pero mis pies no querían alejarse de el centro de tu orbita, me quedaría pegado al suelo si así lo quisieses pero algo en mi mente decía que huyera y no me entregara a la situación, pero mi mente no entendía lo que mi corazón en ese momento sentía, era tan fuerte el dolor en mi pecho que de momentos sufrí con un gran miedo al darme cuenta que en cualquier momento mi corazón se arrancaría de mi cuerpo y terminara en sus manos, luego como si quisiéramos estar en un lugar mas cómodo para concretar la visita al paraíso, huimos al regazo de un frondoso mantel de pasto que soportaría el peso de dos cuerpos sentados en el, o mas bien, recostados en el, me di lugar en el gran espectáculo que exhibías ese día, el maravilloso espectáculo de apreciar tu belleza con la luz del sol que nos iluminaba y se convertía en testigo de lo que pronto ahí acontecería.
El juego, todo empezó con un calido juego en el cual te aprisionaba las manos con las mías y me inclinaba hasta llegar al tope en el cual me acerba mas y mas a tus labios los cuales extrañaba de antaño, mi primer intento fue fallido pero que mas daría lograr otro, si me sentía nuevamente rechazado yo se que mi ímpetu de seguir en ese momento no cesaría hasta recobrar lo que alguna vez fue mió, hasta alcanzar tus labios mi alma dio una señal de vida, la cual me dio un rápido y agitado latido a mi corazón frágil, retomamos el aire y alejaste tu rostro del mió, sentí como si tu rechazo, a la vez o mejor dicho en vez de entristecerme me alegraba por haberme devuelto el resto de mi vida que te llevaste al momento de nuestro importuno desaire lejano, te levantaste y me observaste yo con recelo no hacia nada mas que apreciar tus labios contando los segundo en los cuales podía caer y hacerlos míos nuevamente, tus aire sonaba extraño y supuse o mas bien supe por que, no sabias si negarme o aceptarme en aquel momento.
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