martes, 24 de junio de 2008

Pasos (Confesión)


Con un paso tras de mi destino me encuentro, acometido entre calles que no hacen mas que distraer la ruta especifica que de apoco me e fijado, siguiendo de frente, siempre mirando el suelo y mis pies, para no tropezar de nuevo y no confundir mas el cielo con el suelo, con las manos dentro de los bolsillos así no toco lo intocable y no palpo lo casual sin sentir el medio entre el cual comienzo a caminar, apretando los dedos los unos con los otros tanto los de mi mano como los de mis pies de manera tal que la sensibilidad se haga casi nula al momento de iniciar el andar cotidiano de mi nublada o mas bien distraída vida, entumeciendo el pecho y aguantando la respiración que debilita u hasta en casos agota el destino de recorrer el sendero fijo, fijando la mirada a veces pero en pocas ocasiones a lo que me rodea y a lo que se me cruza en el camino de forma que no colisione una y otra vez con las mismas figuras que estorban mi pasar y comprometen mis dediciones finales, siguiendo la ruta de momentos apacible me encuentro en la esquina esperando que el semáforo me entregue la autorización para seguir avanzando, diviso al otro lado de la vereda, caminando al contrario de mi pasar, un ángel, que de momento aun no se a percatado que me encuentro perplejo divisándolo y capturando la imagen cautelosa que expele, mis dedos se propagan en forma de abanicos dentro de mis bolsillos, la mirada centrada tan solo en observar el suelo se dirige coloquialmente a tumbar la mirada de aquel ser, expandiéndose y cerrándose se encuentra el tonto corazón que de momentos acelera el ritmo a tal velocidad que de momentos me cuesta mantenerme en pie, pero gracias a mis pies que plantados al pavimentos se unen al entumecimiento parcial de mi cuerpo al momento de que apareciste en mi ruta, ángel, y así te llame al momento de apreciarte y así me quede por siempre a la deriva y a la espera de seguir tus pasos.

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